Mi primera experiencia extracorpórea

3 de Octubre de 2019, Meliana, Valencia, España.

Ayer, después de una semana llena de experiencias, una semana de esas que marcan un antes y un después en cuanto a lo que sigue. Una semana de esas en las que tropiezas y levantas. Una semana muy humana digamos.

Sobre las 14.30 de la tarde después de comer, me dije voy a meditar. Estos días he intentado poner en práctica la meditación con visualizaciones y con repeticiones positivas para mí.

En mi intento de meditar me dormí y cuando desperté, me dije: vaya, no he meditado, mas bien me he dormido y encima me estoy despertando ya con la mente a tope, con los que aceres, con las tareas pendientes, etc. Voy a aprovechar para meditar ahora, para relajarme y visualizarme como un sol irradiando luz y así olvidarme de todo lo que mi mente esta inventando. Voy a crear yo mi realidad.

Comencé a sentir una vibración, una vibración que me iba atrapando poco a poco…una vibración que casi era de sueño. Una vibración que se podría describir como la sangre recorriendo mi cuerpo pero de forma muy intensa, sobre todo las manos. De forma muy intensa para mí, que no estoy acostumbrada a sentir eso. Porque cuando no estamos acostumbrados a una sensación, ésta nos parece muy intensa. Casi sin quererlo ni tomarlo, pensando todo esto en el momento en el que me pasaba, esa vibración me dijo ven conmigo, me agarró y me llevó. No sé describirlo de otra manera, es como que empecé a caer en un vacío, en un vacío de vibración, en ese momento comenzó como una vacío mental, sólo había vibración.

Lo siguiente fue con una quietud, como un silencio. Había pasado como un portal, como a otro sitio, el cual interpreté como un sueño, pero un sueño en el que yo era consciente de mí y de mis movimientos. Me di cuenta de que estos últimos no existían, no había movimientos posibles, estaba en parálisis del sueño. De hecho en la parálisis muchas veces se juntan realidad y ficción. Y yo me imaginaba como mi pareja pasaba para ir al baño y yo balbuceaba algo sin éxito de ser escuchada, ni mucho menos de moverme.

Levanté un poco la cabeza y supe que a diferencia de los días anteriores en los que lo había intentado, esta vez no se levantaría mi cuerpo físico si no otro cuerpo. No sé como decirlo de otra manera. Lo sabia. Era la certeza en su plenitud. Tenia la certeza de que me podía mover pero no con mi cuerpo. No obstante necesitaba una ayuda, una sacudida, no me sentí con fuerzas de hacerlo tal cual me levanto de la cama normalmente. Así que me imaginé a mí misma agarrándome de los hombros y los brazos y lanzándome, sacudiéndome seria mas bien la palabra. Así lo hice: me agarre a mí misma y me lancé hacia el frente. Salí disparada hacia el escritorio y caí de pies pero apoyada con las manos en el escritorio que esta justo enfrente de la cama. Paré un momento y me dije, vale, voy a sentarme en el borde de la cama. Me senté sin mirar atrás en ningún momento.

Los días previos a esta experiencia me había dicho a mí misma que mi objetivo si saliese del cuerpo, lo cual no me terminaba de creer que fuera posible, seria verme y no asustarme. Incluso en alguna ocasión me lo había repetido como mantra. Te verás y no te asustarás y eso te llevará a otras cosas a otros mundos. Te verás y no te asustarás…

Antes de girarme pensé, tal vez esté ahí detrás, no me voy a asustar pero puede que me despierte a mí misma. Y si es así? Debería alejarme de mi antes de verme? Porque si me toco la pierna al girarme igual me despierto. En fin que sea lo que tenga que ser! Y me giré. Me vi. Inmóvil. Casi como muerta. Es una quietud inmensa la que adquiere el cuerpo al dormir. Esto parece evidente pero hasta que no lo ves no sabes a lo que me refiero.

Reculé un poco en la cama, hacia atrás pero sin caerme claro. Me acababa de ver. No me asusté tanto como pensaba. Fue más sorpresa que miedo.

Los pensamiento actuaban casi a la velocidad de la luz, para mi el tiempo pasó como mucho más deprisa pero a la vez la palabra no es deprisa si no inmediato.

Mi mente accedía a las carpetas correctas en todo momento. Acto seguido sin yo casi hacer intención de pensarlo, para sorpresa mía, mis manos cogieron un impulso que movió todo mi cuerpo hacia la mesa del escritorio de nuevo y mi boca alto y claro dijo: densificar. Sin gritar pero alto y claro. Densificar y así repetidas veces mientras tocaba el escritorio, la puerta, la pared, mientras salía al pasillo y de ahí al reposa-brazos del sofá.

Las cosas se iban evaporando a mi paso y Sabía que si no decía densificar las cosas se evaporarían antes de que yo llegara.

Entonces mi mente volvió a acceder a la carpeta correcta y recordé mi plan de acción numero 2 que me había repetido en alguna de mis meditaciones anteriores. Hablar con mi gato. Quería hablar con mi gato. En ese preciso instante mi gato apareció por el pasillo. No vi de dónde venía, pero supe que había aparecido. Le seguí con la mirada, mientras él se dirigía a la habitación donde yo dormía. Yo estaba todavía apoyada en el reposa-brazos del sofa. Tenía la sensación de que tenía que estar apoyada, sentía que no me podía mantener por mí misma…como una especie de borrachera. El escenario se veía como cuando entrecierras los ojos. Era como una falta de nitidez pero encaminada a la claridad.

Cuando mi gato se encontraba a la altura de mi posición, me dirigí a él. Ni me miró. Le dije pss…psss….psss…Cali, eh, estoy aquí, mírame! Quería decirlo más alto y quería pedírselo por favor, que me hiciese caso…pero parece que mi tono de voz adquirió como un susurro sigiloso que no pude controlar ni elevar. Siguió su camino a la habitación, le seguí y cuando entré en la habitación, entré de frente y dando un giro para colocarme con la mirada y mi cuerpo hacia el techo y sentí como volvía a mi cuerpo original rápidamente, quedándome de nuevo tumbada boca arriba.

Cuando me desperté supe que había pasado algo especial. Abrí los ojos y moví un poco mi cuerpo, sin salirme de la posición. Me empecé a reír. Era de alegría porque sabia que me había visto a mi misma, y en el fondo sabía que había salido a la realidad cuántica cumpliendo el objetivo que nos acontece estas ultimas semanas. Era de alegría mezclada con incredulidad. Como si te encontraras con un amigo al que hace mucho que no ves y encima os encontráis en una ciudad o en un país diferente al que os unía. Como fruto de una ¨casualidad¨ que te cuesta creer pero que te alegra.

Algo así.

En cuanto a las sensaciones debo añadir también que en el momento de las vibraciones extremas previas a salirme, sentí como si mi cuerpo me pidiera salir. Sentí como la necesidad de salirme, como si mi cuerpo quisiera sacudirse y salir para liberarse. Eso es: liberarse era lo que me necesitaba mi cuerpo cuántico, creo.

No sé porqué pero así fué.

Debo confesar también que me sorprendí a mí misma, yo me imaginaba saliendo y perdiéndome entre los limbos de mi inconsciente, me imaginaba volviendo enseguida o asustándome mucho. Pero no fue así. Me ha servido en parte para empoderarme para sentir y saber y tener de nuevo esa certeza de que se pueden hacer cosas maravillosas y no precisamente pensando mucho sino sintiendo a tope!

Tengo ganas de experimentar más, por ahora mi mente todavía necesita más argumentos y mas pruebas cuánticas y porque no? Se las daré.

Por ahora seguiré experimentando y seguiré sintiendo y escuchándome estos días próximos. Para mi esto rozaba lo fantasioso, lo increíble, es más, estos días anteriores temía, no distinguir entre realidades, temía que esto me llevara a la locura no controlada o no canalizada, temía no poder sostenerlo.

Pero que es el temor si no aquello que hay que enfrentar, fundiéndote con él y enfrentándolo como con las vibraciones?

Muriendo. Pensando qué es lo peor que me puede pasar? eso? Pues que así sea, tal como tiene que ser, tal cual como la vida decida, porque en realidad ella sabe más que nosotros. Y qué es el miedo si no temor a lo desconocido? Pues conozcámoslo para no temerle, conozcámonos para no temernos, vivamos el miedo que la vida nos ofrece, porque ella es sabia. Ella sabe que sin el miedo no superaríamos muchas cosas, no nos armaríamos de valor.

Tengamos paciencia, tengamos serenidad, enfoquemos y desenfoquemos la atención en las cosas siguiendo los instintos del corazón, siguiendo el tambor de la intuición. Hagamos aquello que creemos que no podemos, miremos el miedo a la cara y así, sólo así ganaremos fuerza, coraje y confianza.

Nuestros miedos, no evitan la muerte, si no que frenan la vida. Y la vida tiene mucho que ofrecernos. Tiene incluso varias vidas simultáneas que ofrecernos si queremos.

Apuntes de sensaciones:

Últimamente cuando me voy a dormir o cuando medito, noto mucho las vibraciones y empiezan sobretodo en las manos. Noto como si la vibración fuera sinónimo de hundimiento, como si pesaran mucho casi muertas, pero la vibración es lo que las mantiene vivas. La vibración es como una elevación como si saliera algo de ellas. Es un poco raro pero lo explico así como puedo hasta donde mis palabras me permiten. Todo comienza en mis manos. Luego tengo como algunos picores, por la cara sobre todo y en las piernas aveces. Me rasco y cuando me rasco la vibración parece que deja como una resaca en mis manos. Como un recuerdo de sensación y cuando vuelvo a quedarme quieta se intensifica. Me vence el sueño con las visualizaciones que voy teniendo.

sensación 2: empiezo a notar, estos días cuando me duermo y cierro los ojos como me mi imaginación o lo que veo antes de dormirme es mucho mas real. es como entrar directamente en un sueño. solo con cerrar los ojos es como que me dejo llevar por lo que veo y eso me resulta como estar soñando ya.

Gracias Lau

Una querida soñadora….

Sobre el autor

Eneko Ruiz de Loizaga

Eneko Ruiz de Loizaga es el creador del Método Zardezan, un método para acceder a una realidad paralela a la cual todos y cada uno de los habitantes de este planeta tiene la posibilidad de acceder a través de los sueños lúcidos y los viajes astralesdiam.

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